18 junio 2012

La Política del Miedo

Hay dos premisas de las que parte la siguiente exposición: el ser humano es un ser social y las emociones se contagian. Estas dos ideas unidas a la extensión de la información a través de los medios de comunicación han producido que se haya impuesto en nuestra sociedad lo que se conoce como política del miedo.

Antes de la aparición de los periódicos y otros medios masivos de información existía, lógicamente, el miedo, pero un miedo abstracto (el miedo a la muerte, al castigo de Dios...) un miedo que era más difícil de direccionar en un sentido concreto, porque los mensajes no llegaban a toda la población.


Esta situación cambia y alcanza su apogeo en el siglo XX al unirse a los periódicos (que después de todo necesitaban a gente que supiera leer), la radio y la televisión. Es en el siglo XX, cuando realmente la política del miedo se instaura en todo su esplendor. El objetivo es mantener a la sociedad asustada, ya que, cuanto más asustada esté, menos racional será su comportamiento y se dejará llevar por las consignas de quien consideré que pueda solucionar la causa que produce el miedo. En este sentido, el ser humano, al estar asustado, se comporta como una manada que sigue al líder, se convierte en un animal incapaz de pensar por sí mismo y que se deja llevar.


Podemos observar, que en cada proceso electoral los partidos políticos están más preocupados en crear un estado anímico en sus electores, que les lleven a votarlos en masa, que en exponer sus ideas y tratar de convencer a los electores racionalmente. El esfuerzo para el político es mucho menor.

Pero la política del miedo no es un instrumento exclusivo de los políticos, también se sirven de ella los medios de comunicación. A los medios de comunicación la alarma social, el miedo les es igual de útil que a los partidos políticos. Una sociedad alarmada, con miedo se engancha a los medios porque quiere saber más, quiere escuchar una noticia que le permita estar tranquilo y, por tanto, incrementará la audiencia de dichos medios de comunicación.

¿Cómo combatir la política del miedo? Pues, para mí, son necesarios dos elementos: Educación e información. La educación en cuanto que es necesario enseñar a los jóvenes (y a las personas en general) a ser críticos, a no creerse las cosas porque las diga un periódico (que se equivoca o se vende, como todos) sino que sea capaz de valorar diferentes alternativas y, decidir por sí mismo, cuál considera más adecuada

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