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14 agosto 2012

Paraguay y la Teoría de los Dos Demonios

En Argentina la Teoría de los Demonios es la que intenta justificar el Terrorismo de Estado diciendo que fue necesario, pues existía un peligro mayor, la guerrilla o la revolución armada. http://goo.gl/mlvlT

Desde allí se la ha utilizado alrededor del mundo en contextos singulares, como por ejemplo La Guerra contra el Terrorismo que lleva adelante los EE.UU, invadiendo países, con excusas pocos claras, llevando adelante apremios ilegales, torturas y asesinatos en cárceles como Guantanamo y otras más secretas, alrededor del mundo. La teoría de los dos demonios busca excusar los atropellos a la a la democracia, en su nombre o supuestamente en defensa de ella y de las libertades individuales.

Dentro de nuestro país, existe una corriente de pensamiento muy similar, muchos políticos, empresarios y comunicadores, utilizan la misma Teoría a fin de justificar el terrorismo de estado en tiempos de la dictadura y en tiempos de la democracia. 

Pero ingresando en nuestros tiempos, fue la Teoría de los dos Demonios la que se utilizó como excusa para la destitución vía procedimiento sumarísimo, propio de Golpes de Estado, de Fernando Lugo. En la Argentina en 1976 se dio un gran consenso político, religioso, económico y militar que derroco a Isabel Perón nueve meses antes de las elecciones, utilizando como excusa su mala gestión y la presencia de la guerrilla. Si bien, en nuestro país no existió un Golpe de Estado Cívico Militar, no es difícil encontrar sugerentes coincidencias históricas.

Es nuestra versión criolla de la Teoría de los Dos Demonios la excusa perfecta, para hacernos aplaudir el uso de la fuerza pública por parte del aparato político, la persecución laboral de funcionarios con ideologías de izquierda, el acoso y las amenazas en las redes sociales y el pyraguerismo moderno

Pero la Teoría de los Dos Demonios tiene sus fallas. La primera comprobación que surge cuando se quiere repasar el recorrido de la teoría, es la evidencia de su tardía aparición. El hecho es relevante porque muestra el carácter de construcción post-facto de la teoría, es decir que funciona más como "explicación" de la situación predominante en el momento de su formulación, que como marco descriptivo de los hechos que intenta explicar. Por ello, hasta hoy en día, no existe una explicación coherente, por parte de nuestros políticos, de los verdaderos hechos, objetivos e intenciones que motivaron el atropello a la voluntad popular, el procedimiento sumarísimo, y la crisis política desatada.

La Teoría de los Dos Demonios se acomoda en las mentes de la opinión pública, las persecuciones ideológicas, la satanización de las ideas, el patrioterismo exacerbado por los medios masivos de comunicación, tienen su ”excusa perfecta”, mientras tanto, así como sucedió en tiempos de la dictadura argentina, se negocian recursos estratégicos, la soberanía alimentaria y el futuro del país… Casualidad?

04 enero 2012

Tecnocracia: El Sueño Neo-Liberal de un Nuevo Orden Mundial

El término tecnocracia significa literalmente «gobierno de los técnicos» y se deriva de los vocablos griegos tecnos ('técnica') y kratos ('fuerza', 'dominio' o 'poder'). El «técnico que gobierna» es por consiguiente un tecnócrata, o más bien lo que se consideraría como que la tecnocracia es el gobierno llevado por un técnico o especialista en alguna materia deeconomía, administración, etcétera; que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones apegadas a la técnica o técnicamente eficaces por encima de otras consideracionesideológicas, políticas o sociales. El tecnócrata es quien es partidario o implementa la tecnocracia. Para la promoción de la tecnocracia trabajan el Instituto de Tecnología de Massachusetts y, más recientemente, la Asociación Filomati, con sede en Roma.

Lo que caracteriza a la tecnocracia, a principios del siglo XXI, es la tendencia a suplantar el poder político en vez de apoyarle con su asesoramiento, asumiendo para sí la función decisional. Eliminando la división entre política como reino de los fines y técnica como reino de los medios, el tecnócrata abandona el terreno técnico-económico y de los medios de la acción social para meterse en el de los fines y en el de los valores, intentando que la decisión de tipo político y discrecional —con base en criterios prudenciales y morales— puede ser reemplazada por una decisión no discrecional, fruto de cálculos y previsiones de tipo científico, en base a puros criterios de eficiencia.

«En la mentalidad tecnocrática —sintetiza Claudio Finzi— racionalidad y "verdad" están indisolublemente unidas, según un esquema reconocido casi universalmente en el pensamiento contemporáneo, en el que además la racionalidad está fundada sobre elementos meramente cuantitativos, postergando al mundo de lo irracional, y por lo tanto de lo lamentable por definición, todo aquello que no sea cuantificable. Es obvio que ya no habrá sitio para los juicios de valor, esto es, para los juicios que por su misma sustancia no pueden fundarse sobre elementos cuantitativos».

La ocupación de la esfera política trae consigo la demonización por incompetencia, por corrupción y por particularismos de los individuos que actúan tradicionalmente en ella; y también la afirmación de la plena suficiencia de la competencia para la gestión de los asuntos públicos, conforme a una concepción simplista de la sociedad como unidad productiva de la que, en un primer momento, hay que maximizar su expansión económica, o —en un segundo momento— integrar en un sistema económico mundial. Para tal fin hay que adaptar las estructuras institucionales (recuérdese a todos aquellos que en Italia desean una Constitución reescrita teniendo como objetivo el mercado mundial) y administrativas.

De la desconfianza tecnocrática en la voluntad o en la capacidad de los individuos particulares o asociados de realizar un sistema económico más eficiente se deriva tanto la propensión a planificar la sociedad por medio de un sistema de control tecnoburocrático, como la expulsión de la vida social de todo principio que no sea cuantificable, la aversión hacia una concepción del bien común que no se reduzca a puro bienestar material.

Al principio de la década de los setenta (coincidiendo con la aparición del famoso informe realizado para el Club de Roma por el System Dinamics Group del MIT, el Massachussets Institute of Technology, uno de los mayores laboratorios mundiales del pensamiento tecnocrático, que fue difundido en Europa en 1972 con el título Los límites del crecimiento) comienza a afirmarse la necesidad de planificar una detención del crecimiento demográfico y una reducción de los consumos para encarar la degradación del medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales. El proyecto de confiar los destinos de la humanidad a una comunidad científica y tecnológica internacional supone una centralización en la toma de decisiones que concentraría poderes inmensos en manos de una burocracia mundialista y una merma de las libertades de los particulares y de las soberanías de los pueblos, como desde hace tiempo ocurre cuando los órganos oficiales del superpoder financiero mundial (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) condicionan las ayudas a países subdesarrollados o en vías de desarrollo a la adopción de determinados modelos socio-económicos o de políticas antinatalistas.

Aprovechando situaciones de crisis, de origen a menudo ambiguo en lo referente a los actores y a las motivaciones —étnicas, religiosas e ideológicas—, se afirma la necesidad de despolitizar el ámbito internacional: en este sentido a las instituciones supranacionales ya no se les pide que solucionen problemas de justicia entre comunidades políticas y de solidaridad entre los pueblos, sino ser órganos de un único orden político y militar mundial.

Normalmente, se considera que las tendencias tecnócratas en los gobiernos buscan una menor representación popular y un mayor autoritarismo de las clases poderosas que se atribuyen la sabiduría de dirigir a un pueblo supuestamente ignorante que no sabe lo que le conviene. En ese sentido se considera de democracia y tecnocracia son términos antitéticos o excluyentes.

Se califica de sistemas tecnocráticos al FMI, a la OMC, a la Comisión Europea y, en definitiva, a cualquier institución relevante en la toma de decisiones que no haya sido elegida democráticamente.

Mas info AQUI

02 julio 2011

Organización. ¿PODEMOS O NO....?.

Democracia participativa: Democracia participativa o semidirecta es una expresión amplia, que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la representativa. Es una de las democracias mas usadas en el mundo.

Puede definirse con mayor precisión como un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas

La carta magna de nuestro país dice: “Artículo 1 - La República del Paraguay es para siempre libre e independiente. Se constituye en Estado social de derecho, unitario, indivisible, y descentralizado en la forma que se establecen esta Constitución y las leyes.

La República del Paraguay adopta para su gobierno la democracia representativa, participativa y pluralista, fundada en el reconocimiento de la dignidad humana.”

Después de leer la definición de Democracia participativa, podemos compararlo con el articulo 1, de nuestra Constitucion Nacional, donde resalta que hemos optado por esta forma de gobierno para nuestro país, por supuesto, a traves de los constituyentes electos para representar y elaborar esta Constitucion.

Vemos que este tipo de gobierno ofrece muchas ventajas a los ciudadanos de esta pequeña pero heroica nación, tan rica en su historia, como para que pongamos nuestros mejores esfuerzos en la búsqueda de transformarla nuevamente en una gran nación, tal como ya lo fuera hace un tiempo aun, en realidad, no tan lejano. Específicamente la frase “facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones publicas”, resalta con mucha fuerza, pues habla del pueblo mismo.

Sin embargo, es posible encontrar una suerte de contrariedad entre la Constitucion Nacional y el pueblo, pues esta, permite que participemos real y efectivamente, pero el pueblo parece desconocerla, esto debido a que las organizaciones existentes son pocas, con relación a la cantidad de paraguayos.

Surge entonces una serie de preguntas: ¿Podemos organizarnos?, ¿Queremos organizarnos?, ¿Sabemos organizarnos?. Cuestionamientos que resaltan en un país libre, al cual le falta aun conciencia y conocimiento de lo que puede hacer, PARA UNA NUEVA INDEPENDENCIA!

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